¿Por qué consumir Sal del Himalaya? | Beneficios y Diferencias con la Sal Común

Si alguna vez te has preguntado qué alternativas hay a la sal que utilizamos normalmente, no pierdas de vista este post.

¿Qué es la sal de Himalaya?

La sal de Himalaya es originaria de Pakistán y se le conoce con el apodo de “oro blanco”, ya que es considerada como el mineral más puro y natural que existe para el consumo. Está compuesta por 84 nutrientes esenciales para nuestro organismo, entre los cuales destacan el calcio, el magnesio, el potasio, el hierro, el manganeso, el yodo, el zinc, el flúor o el cromo. Se suele vender en forma de cristal rosado con el objetivo de poder molerla fácilmente.

¿Qué la diferencia de la sal común?

Aunque es menos conocida la sal de Himalaya:

  • No es tratada químicamente como la sal común, que sufre un proceso mediante el cual se convierte en cloruro sódico (no esencial para la vida).
  • Nos aporta nutrientes esenciales.
  • Representa una alternativa mucho más saludable, dada la amplia variedad de beneficios que conlleva consumirla.
  • Ofrece aplicaciones no solo cosméticas, sino también terapéuticas.

¿Cuáles son sus beneficios y posibles usos?

  • Te ayuda a perder peso. Los 10 oligoelementos distintos favorecen la activación del control de líquidos para eliminarlos.
  • Mejora la salud respiratoria. Trata la congestión nasal, ya que limpia los conductos obstruidos y disminuye la inflamación. Una solución compuesta por 9g de sal de Himalaya por 1l de agua tibia es perfecta para hacer gárgaras o un lavado de las vías nasales.
  • Reduce la presión arterial. Gracias al control del sodio presente en nuestro cuerpo, esta sal puede equilibrar el latido cardíaco.
  • Relaja el cuerpo y renueva la piel.
  • Previene el acné. Es ideal como exfoliante para rejuvenecer la piel gracias a sus propiedades desintoxicantes.
  • Alivia dolores cutáneos, musculares e, incluso, el reuma, mediante baños mensuales con 200g de sal de Himalaya durante 30 minutos.
  • Regula el pH sanguíneo. Evita reacciones inflamatorias y enfermedades crónicas gracias a las propiedades de sus minerales que reducen la acidez.
  • Facilita la absorción de los nutrientes. Al frenar la acción de los ácidos, sus minerales energizan la flora bacteriana intestinal y optimizan la separación y la expulsión de residuos.
  • Evita la aparición de varices. Su acción relajante y antiinflamatoria revierte la debilidad de las venas superficiales, mejorando la circulación y evitando su irritación e inflamación
  • Combate el dolor de cabeza. Gracias a la activación de la serotonina y al efecto antinflamatorio que repercute también en los músculos de la cabeza.
  • Energiza física y mentalmente. Su aporte de antioxidantes y electrolitos promueve la oxigenación de las células, fortalece los músculos y estimula el cerebro.

Advertencias

A pesar de tener tales ventajas, sigue siendo sal y es preciso controlar su consumo. Además, es recomendable obtener sal de Himalaya procedente de Jherum (Pakistán), lo cual nos asegura su calidad.

Ver Receta